La familia Domínguez Flores

 


De izquierda a derecha, mi tía Pili Díaz; mi abuela Alfonsa; mi tío abuelo Pepe Domínguez; su hermano y abuelo, Juan Francisco; mis tíos Teodoro y Antonio. Foto de 1972.


            Al final de la calle de la Cruz de Hinojal mi bisabuelo Andrés Flores Rodríguez, que era un comerciante del pueblo compró un enorme terreno, a la salida, junto a las eras, porque me dijeron que a principios del siglo XX le tocaron unas 80.000 pesetas en un premio de la Lotería. Este terreno lo dividió entre sus cuatro hijos: Petra, Alfonsa, María y un hermano de estas tres Teodoro. Los amigos de mi bisabuelo le sacaron un cantar que comenzaba: “Andrés Flores Rodríguez, comercio de trapos en este lugar que vende aceite azúcar y también mazapán”

 

            De estos cuatro hermanos, el familiar más directo era Alfonsa Flores Vega, mi abuela materna. Resulta que viajó de Alba de Tormes un joven que se llamaba Juan Francisco, al que todos le conocían como el tío Quico. Y esa guapa joven extremeña, le enamoró, le atrapó y aquí se quedó a vivir y a morir.  Ver este blog sobre la Pelúa: https://noticiasdehinojal.blogspot.com/2020/06/el-castellano-y-la-pelua.html


            Esta joven familia construyó su casa en uno de los cuatro solares de su padre Andrés, donde había – y hay- un corral con su pozo y detrás de la casa un jardín con una preciosa higuera que daba brevas e higos. De niño me servía de “colombrigo”, de columpio con una soga atada a una de sus ramas, una verdadera delicia para mi infantil diversión.

 

            La pareja formada por Juan Francisco Domínguez Benito y Alfonsa Flores Vega tuvieron cinco hijos: María Cruz (mi madre), Manuel, Antonio y Teodoro Domínguez Flores, más uno que como sus consuegros murió también de niño.

 

            Mi abuelo Francisco tuvo diez hermanos, alguno de ellos, Norberto, vino por Extremadura y al parecer se quedó prendado de una buena moza y la dejó embarazada por lo que hay una familia paralela por Ciudad Real. Según me contó mi madre yo conocí a la madre de mi abuelo Francisco, pero debió ser al revés, ella me conoció a mí, porque yo era muy niño en una de nuestras visitas al pueblo de Alba de Tormes. Se trataba de mi bisabuela Sebastiana Benito, casada con Antonio Domínguez, cuyo matrimonio y sus diez hijos aparecen en una antigua fotografía en la finca que compraron a los padres de la Duquesa de Alba, que tiene por nombre Las Casillas y que aún pertenece a varios Domínguez salmantinos.

 

            De los cuatro hijos de mis abuelos. Sólo uno quedó en Hinojal, mi tío Antonio que fue el último en morir. Primero falleció mi tío Teodoro, el más joven que vivía en Barcelona y se vino al pueblo a casa de su hermano, siendo cuidado por éste y su esposa Pili. El segundo en fallecer fue mi tío Manolo, que emigró a Bilbao y vinieron a enterrarle a Hinojal y la tercera mi madre, que murió en Talavera de la Reina, en casa de mi hermana María José, También está enterrada en la tumba que mandó levantar el bisabuelo Andrés, Allí están enterrados todos, menos Antonio que lo está en la de su familia política.

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